El tarot: ¿de dónde viene y qué significa?

tarot

¿Qué es el tarot? ¿Cuál es la historia? Dejando a un lado las habladurías, hoy vamos a profundizar en la historia y significado de las cartas del tarot, un juego muy popular, con profundos alcances, pero que en realidad pocos conocen den detalles.

Historia del tarot (en 2 minutos)

Antes de comenzar, les cuento que no voy a comentar ni por un segundo de las presuntas habilidades predictivas del tarot, las que frecuentemente, es claro que se tienen que al efecto Forer, que les enseñamos en esta nota. Más bien, acá vamos a agradar otro tipo de curiosidad… qué significan los monitos en las cartas, y cuál es “el sistema”, entre otras cosas. ¡Ya lo verán!

Las primeras cartas para jugar, llegaron a Europa en la segunda mitad del siglo 14, provenientes del Medio Oriente, y fueron construídas en China, unos 300 años antes. Inicialmente, poseían 4 “pintas”: el taco o bastón de polo (o sea, los bastos), monedas (o sea, los oros), espadas y copas. Como observamos, esa división de 4 se mantuvo hasta nuestros días, en los naipes habituales. ¡De hecho, es la misma división que existe en el “naipe español”!

Pero me desvío del tema.

Luego de un tiempo, ya habían aparecido cartas plus, o “triunfos”. De hecho, ya en 1425 hay especificaciones de estas cartas. Tenía que ver con diferentes figuras, comúnmente pintadas a mano, por lo cual al comienzo, sólo la gente con dinero podían entrar a ellas. Pero evidentemente, las cosas modificaron tras la primer parte de la imprenta en Europa.

En un inicio, representaban diferentes conceptos: dioses griegos, virtudes cristianas, etc. A lo largo de la primera mitad del siglo 15, se estabilizaron en los símbolos populares en la actualidad, y en una cantidad precisa: 22. Una de esas cartas, no poseía número, y es el antepasado directo del “comodín” o “joker” en el naipe inglés. Y además, en esa etapa, el juego consiguió además su nombre: tarot.

A lo largo de los primeros siglos, los naipes del tarot se utilizaban para juegos de azar, por lo cual fueron prohibidos en varios sitios. Por aquí y por allá, se usaban para la adivinación, pero no como en este momento. No obstante, en 1781, las cosas cambian radicalmente. Ese año, Antoine Court de Gébelin, publica un ensayo primordial que cambia para toda la vida la manera en que se le veía. En él, sugiere que sus cartas tienen relación con los secretos egipcios, y asocia sus símbolos a la tradición esotérica occidental. Y ahí queda la grande, porque viene un apogeo inmenso de lecturas de tarot, de adivinación, etc. O sea, en ese instante nace el tarot de la misma forma que lo conocemos hoy.

¡Ah! ¿Y el nombre? Aparentemente viene de la palabra “tarocco”, que era un juego practicado con estas cartas a comienzos del siglo 15, en Boloña, y que todavía se ejerce. “Tarocco”, se transformó en “Tarock”, y en “Tarot”. Sobre la palabra Tarocco, hay una extensa controversia etimológica, que tienen la posibilidad de averiguar aquí. Inclusive, algunos lo relacionan con el popular cuadrado Sator, ya que la expresión “Rota”, al repetirse, crea la palabra “Tarot” (¡miren! Rotarotarotarota :O )

La baraja de tarot

A las 4 pintas de tarot, son conocidos como Arcanos Inferiores, y a las cartas destacables, Arcanos Mayores. Por lo general la gente que se ponen en las calles a sacar la suerte, utilizan los últimos.

No obstante, las 4 pintas, son iguales al del naipe inglés o español: tienen un as, los números del 2 al 10, y después una sota, una reina y un rey. La exclusiva distingue, es que además tiene un “caballero”, que es un monito de un señor a caballo. Y se dividen en bastos, oros, espadas y copas.

Los Arcanos Superiores son 22 monitos, que tienen dentro uno sin número, que se denomina “El Loco”, y otro sin nombre, que es el número 13 y es un esqueleto con una guadaña (¡que miedito! pero no teman, no significa nada malo.).

De acuerdo con los profesionales, todas las cartas trabajan como un enorme sistema, donde se interrelacionan las cartas “normales” (o sea con pinta), con las otras cartas, que son las que al fin y al cabo dan sentido a la baraja. Claro, porque sin esas cartas, sería fundamentalmente un naipe español, y no tendría tanta felicidad.

El concepto de las cartas

Acá viene la parte atrayente. Desde Court de Gébelin en adelante, empezó la tarotología, o sea el estudio de estos naipes, generalmente desde un criterio adivinatorio, el que paralelamente, tomaba sus significados de los estudios más místicos o espirituales de las cartas. ¿Cómo es eso? Lo que sucede es que con el tiempo, se acabó asociando el concepto de la baraja, con la Cábala hebrea, que es una especialidad espiritual y mística muy vieja y profunda.

Voy a explicar resumidamente lo que significan generalmente las cartas, según esta fuente y esta otra fuente, ya que yo no me dedico a vivir de estas cosas… (Tarot Alvaro, llamen al… ¡ooops, perdón, me contagié!).

Las pintas: cada una tiene relación a un aspecto del ser humano. Los oros, a lo preciso y material; las copas, a lo emocional y creativo; las espadas, a lo intelectual y la toma de decisiones; y los bastos a lo escencial. Se mezclan con los números, cada cual con su concepto.

En forma muy, muy extensa, uno puede decir que mientras más grande el número, más grande la intensidad. (O sea, entre otras cosas un 9 de copas habla de una más grande intensidad en lo emocional, que un 3 de copas). El caballero se relaciona con la manifestación material, la reina, con el aspecto escencial, y el rey, con lo espiritual. Por último, las sotas mencionan a la alteración, a las opciones, y simbolizan la evolución de un aspecto a otro de lo humano, o sea, el cambio de una “pinta” a la otra. ¡Obviamente otorga para bastante más!

¡Ah! Y si una carta está dada vuelta, no significa algo malo por su cuenta. Más bien, hace referencia al aspecto “negativo” del concepto de la carta, asi sea por exceso o predeterminado. Entre otras cosas, la “carta sin nombre” se relaciona con el cambio. Si sale al revés, aludiría a un miedo al cambio, o a un cambio elevado.

Los arcanos superiores: Cada uno tiene un concepto por sí solo. Como son 22, lo que haré, va a ser mencionarlos, y poner entre paréntesis el criterio básico que representa, ¿ya? ¿listos? Aquí vamos:

Sin número. El Loco (creación). 1. El Mago (inspiración, conciencia), 2. La Papisa o Sacerdotisa (el subconsciente), 3. La Emperatriz (primavera, vida, imaginación), 4. El Emperador (razón, control, orden), 5. El Papa o Sumo Sacerdote (aprendizaje, intuición, autoridad), 6. Los Enamorados (belleza, amor universal), 7. El Carro (avance, voluntad), 8. La Justicia (equilibrio, justicia), 9. El Ermitaño (sabiduría, introversión, prudencia), 10. La Rueda de la Fortuna (karma, equilibrio en movimiento), 11. La Fuerza (valentía, independencia, autodominio), 12. El Ahorcado (experiencia, caridad, accionar justo), 13. Arcano sin nombre (cambio, renacimiento), 14. La Templanza (templanza, espiritualización), 15. El Diablo (lo instintivo, visceral, las apariencias), 16. La Torre (el darse cuenta, el cambio de conciencia), 17. La Estrella (esperanza, actualización, tranquilidad), 18. La Luna (el cuerpo físico, las pasiones), 19. El Sol (conciencia, energía espiritual y vital), 20. El Juicio (despertar, comprar juicio), 21. El Mundo (realización total) - (A ocasiones, el arcano 8 se intercambia con el 11, por si acaso.)

los arcanos

Como ven, los significados son muy profundos, no es como quien dijera “¡oh, me salió “la Fuerza”, me pondré fortachón!”, sino que aluden a propiedades espirituales de la gente. De ahí, hay un paso para relacionarlos con conceptos psicológicos como los arquetipos de Carl Jung, y después ya es cosa de agarrar vuelo y adentrarse en filosofías y misticismos numerosos.

De igual modo, las cartas tienen diferentes relaciones entre sí, y si suponen que además tienen números asociados (algunos inclusive asocian cada carta con una letra hebrea), entonces observamos que la cosa se pone más y más complicada. Se transforma en una verídica gramática… de hecho, hasta hay una proposición de nivel en lingüística, llamada así: gramática del tarot.

Pero relajados, cuando se usa el tarot para la adivinación, en la mayoría de los casos se remiten a unos pocos esquemas predefinidos.

Tipos de Tarot

Y bueno, adjuntado con la explosión de popularidad del tarot, han aparecido diferentes barajas, cada cual realizando énfasis en puntos diferentes de las cartas. El más popular y obsoleto, es el Tarot de Marsella. Después, otro muy habitual, es el Tarot Rider-White, llamado de esta forma porque lo diseñó el estudioso A.E. White a inicios del siglo 20. Está el tarot egipcio, el de los gatos, el de Osho… en fin, ¡hay de todo!

Como ven, aunque sí hay algo de dificultad en el concepto de las cartas, tampoco es algo tan inescrutable y complicado. Sólo es cosa de hacerse el arrojo para capturar el sentido. Además, es indudable que su simbolismo es riquísimo, y por esa razón ha seducido a pensadores y artistas, y hay varios exámen y desarrollos desde ello. En alguna forma, tienen la posibilidad de contar muchas historias, y hasta inclusive ser una alegoría de nuestro avance como humanos.

De hecho, me ha parecido muchísimo más impresionante este lado simbólico, que el asunto ese de decir las suertes… que también, no pareciera ser cosa de llegar y llevarlo a cabo, pensando un poco en la dificultad de sus símbolos. En suma, tengo la impresión de que son unas enormes desconocidas, y es claro que tienen una hondura inesperada, si dejamos al costado las charlatanerías y ventas de pomadas numerosas.

Pero por muy bellas que me hayan parecido estas cartas, es sustancial recalcar que el destino de uno, está en sus propias manos, y uno debe hacerse cargo de su propia vida, no los otros o en esta situación, una baraja de cartas, por más llamativas o exóticas que nos simulen.

¿Conocías la historia del Tarot?

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